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	<title>AracenaNoticias &#187; El cebollero ausente</title>
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	<description>Información Municipal del Excmo. Ayuntamiento de Aracena</description>
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		<title>Coronación</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jun 2010 08:36:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AracenaNoticias</dc:creator>
				<category><![CDATA[El cebollero ausente]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>A través de los tiempos, Aracena se une a los acontecimientos que por deseo popular celebran todos los aracenences y que en este caso, es un ofrecimiento que ha ido fraguando día a día, como la Coronación canónica de la Virgen del Mayor Dolor, Patrona de la ciudad. Una Coronación en la que no falta el esfuerzo, de los hermanos de la Hermandad del Castillo y de casi todo el pueblo, animados y guiados por el Sr. Cura &#8211; párroco Don Longinos Abengózar Muñoz. Y el esfuerzo que ha ido almacenando ese granito de oro y el donativo anónimo o público para la construcción de tan magnífico regalo. Una corona de oro para la Virgen que desde el monte del castillo, reluce en el corazón de los hijos que veneran y aman a la mejor de las madres.<span id="more-775"></span></p>
<p>Ha habido días grandes durante toda la historia y días muy grandes entorno a una imagen, como la Medalla de la ciudad ofrecida por el Excmo. Ayuntamiento y que al frente estuvo su alcalde Sr. D. Manuel Guerra González, que siempre dispuesto participó en el 50 aniversario y la terminación del gran templo de Aracena.</p>
<p>Ahora toca la Coronación de la Virgen, de la madre, de la reina de las reinas y no sé cuantos títulos más podemos darle a la más venerada y bendita imagen. El día que la corona de oro y brillantes descanse sobre las sienes de la Sra. las campanadas de todas las iglesias tocarán al unísono, la salve arrancará de las gargantas las mejores notas de sentimientos, los pétalos de flores serán pocos para la mejor reina, los vivos pedirán, llorarán y reirán de alegría, y los que nos dejaron a través de los tiempos se asomarán a los balcones del cielo para ver tan esplendoroso acontecimiento. No puedo pasar de largo sin nombrar a los pintores que llevarán a la Virgen con sus pinceles a sus mejores lienzos, los poetas le dedicarán el más preciado y bonito verso y Aracena entera la llevará en el corazón de todos los cebollleros.</p>
<p>Una fecha para recordar, histórica como otras que llenaron páginas de revistas y periódicos, dando a conocer la alegría de un pueblo que vive con emoción y fervor la coronación de la Virgen de los Dolores, la Virgen del Mayor Dolor, la Virgen del Castillo, o como otros los más exaltados la llaman La Imponente.</p>
<p>Yo no sé si en verdad siento lo que escribo, porque a veces pienso que son como arrebatos espontáneos, o simplemente ese duende de poeta que todos llevamos dentro. El pensamiento también juega con nuestros sentidos y por suerte o casualidad para mal o para bien nos comportamos como bohemios.</p>
<p>De cualquier forma, los humanos somos un poco complicados y para ponernos de acuerdo nos resulta un gran dilema. Unos dicen que hay muchas más urgencias que atender en vez de una corona de oro con la que la Virgen puede esperar. Otros dicen que la Virgen se merece esa corona en cualquier tiempo y si es en crisis mejor, por el doble esfuerzo que supone dar un poco de lo que tenemos. Y así otros se expresan, que será un patrimonio que también recibirán los que vengan después y que posiblemente no encuentren explicación a tanto esfuerzo.</p>
<p>Cada uno con sus gustos y libres en su expresión y en sus actos, yo como no puede ser de otro modo a todo le reservo mis más comprensivos respetos.</p>
<p>Se dice que se peca de ansiedad de bienestar, cuando antes teníamos mucho menos éramos mucho más felices, pues a lo largo de la vida tuve momentos dulces y amargos, debilidad y fuerza, paréntesis de fácil y difícil situación, como cualquiera que vive lo suficiente para contarlo. Pero yo ante el dilema, perdí la fe y pasé de largo de tantas creencias.</p>
<p>Recuerdo un consejo de mi padre: ‘Los hijos discuten y se exaltan con los padres y por orgullo dan el salto y se van; al cabo de un tiempo se olvida el orgullo y los hijos que no son malos siempre vuelven’. Así pienso yo es la fe y las creencias.<br />
Un buen día de los muchos que subimos al Castillo, agarrado a los barrotes de la reja que da paso al altar mayor y simplemente mirando, me hablaba el subconsciente o esa voz interna que nos sorprende y escuché: ‘Siempre estuve aquí y no quisiste verme, me conoces de siempre y me ignoraste, no tuviste necesidad y no te acordaste de mí, tuviste dificultad y no quisiste mi ayuda, ahora estamos solos y si quieres podemos encontrarnos, tú me conoces y sabes que yo siempre estoy para cuando me necesitas’. ‘Dices que no sabes que yo estoy aquí, y es verdad, porque yo siempre estaré donde tú estás, dices que no sabes cómo soy y siempre fui quién más te ama; ¿ya te vas?, no tardes en venir, cuando tardas me pongo triste, ven pronto que siempre te estaré esperando’.</p>
<p>Salí del Castillo monte abajo, por el camino viejo hablando, refunfuñando y poniendo condiciones, ¿si me solucionas mi situación volveré a creerte? No había llegado a mi casa, cuando por la plaza de Santa Catalina me sorprenden con una carta, me comunican que atienden a mi solicitud con garantía favorable. No sé si fue casualidad, del destino o el milagro, el asunto es que el caso fue resuelto. </p>
<p>Desde las escalinatas del Convento de la misma plaza miré al cielo, miré el Castillo y simplemente dije gracias.</p>
<p>Santiago Márquez Díaz. Castilleja de la Cuesta (Sevilla)</p>
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		<title>Las tardes de verano en Aracena</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jun 2010 08:35:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AracenaNoticias</dc:creator>
				<category><![CDATA[El cebollero ausente]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[En los años sesenta, pasear en las tardes de verano en Aracena, era todo un encanto. Ya con la fresca, tras haber dormido la obligada siesta, sobre las siete de la tarde, acudíamos al Paseo de San Julián, el cual había sido ya regado y en el ambiente un olor característico. Allí, poco a poco, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los años sesenta, pasear en las tardes de verano en Aracena, era todo un encanto. Ya con la fresca, tras haber dormido la obligada siesta, sobre las siete de la tarde, acudíamos al Paseo de San Julián, el cual había sido ya regado y en el ambiente un olor característico. Allí, poco a poco, nos íbamos reuniendo los amigos más comunes y algún que otro veraneante venido de Sevilla, en donde nos disponíamos a pasar en buena armonía, dos o tres horas, ya que  a las diez de la noche como máximo había que estar puntualmente en casa.<span id="more-773"></span></p>
<p>Previamente a todo ello, ya habíamos pasado por el puesto de la señora Feli, siempre vestida de negro y con delantal blanco y que reflejaba una limpieza impecable. Vendía de todo un poco, como chicles, caramelos, altramuces y por supuesto unas excelentes pipas, que te las daba en unos  cartuchos de papel, que ella misma hacía sobre la marcha (no las he vuelto a comer tan buenas). Si alguna tarde podíamos, también pasábamos por el quiosco de los helados<br />
En aquellas tardes de verano, el Paseo estaba repleto de gentes: niños, jóvenes y personas más mayores. También acudían con su peculiar indumentaria, las que se conocían  como las “chachas” o “niñeras”, que tenían los padres más pudientes para que cuidaran de sus hijos.</p>
<p>Los niños se entretenían con juegos propios de su edad. Nosotros, los jóvenes, paseábamos bien por uno de los laterales del Paseo o dando vueltas completas por el perímetro interior, compartiendo nuestras inquietudes, como podían ser el fútbol, el cine, hablando de los grupos musicales que sobresalían por entonces y también, porqué no decirlo, de las muchachas con las que nos cruzábamos durante el recorrido y siempre había alguna para cada uno, por la que nos sentíamos atraído. </p>
<p>Me acuerdo que siempre poníamos fechas para acercarnos a ellas, pero por  temor al rechazo, nunca encontrábamos el momento de hacerlo. Los mayores, habitualmente ocupaban los numerosos y preciosos bancos del Paseo, los cuales al mismo tiempo que se contaban sus vivencias, criticaban ya en aquellos años, con la llegada de la moda del pelo largo (para ellos, “melenas”),  la perversión de la juventud, con expresiones tan significativas como de “a dónde vamos a parar…”.<br />
El  domingo estaba rodeado de un ambiente auténticamente especial por dos razones: primero porque ya ese día, al ser festivo, nos arreglábamos desde por la mañana con la “ropa y zapatos de los domingos” e íbamos bien temprano a oir la Santa Misa. Mis hermanos y yo, normalmente escuchábamos la de las nueve de la mañana, en la Iglesia de Santa Catalina. </p>
<p>Después, más entrado el día, había costumbre de jugarnos alguna partida de futbolín en casa de Arrebola. Había algunos con un dominio tan grande del futbolín que los partidos se convertían en un verdadero espectáculo (yo no era de los malos). Ya de regreso a casa al mediodía, pasábamos a ver las carteleras de las películas de  cine que ponían el  domingo y que colocaban por el exterior de la valla que circunda el Paseo, al lado de la fuente. Al hablar del cine de Aracena, hay que hablar de “el Mudo”, que aunque su profesión principal era la de oficial de albañil, también trabajaba por las tardes y noches, como portero del cine en la sala de arriba o “el gallinero”.  Llevaba un control exhaustivo de la edad para permitir la entrada, conforme estuviese clasificada la película (autorizada para todos los públicos, para mayores de 14 años y para mayores de 18 años). La otra razón por la que ese día era especial, era porque  el Paseo se vestía de gala con la actuación durante toda la tarde &#8211; noche, de la extraordinaria  Banda Municipal de Música de Aracena, dirigida por su Director, el Sr. Pulpeiro, y era toda una delicia escuchar al tiempo que paseábamos, aquellas partituras que tan  bien sonaban.<br />
Quiero hacer mención muy personal a: Venancio, Juan Carlos Parente, Manolo “el Chiquitín”, Carrión, Viera, Luna y los hermanos Tejas, amigos con los que tuve la suerte de vivir y compartir todo cuanto he descrito y desde aquí les envío un fuerte y cordial abrazo.</p>
<p>Macario Bueso Martín (Madrid)</p>
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		<title>Hola mi querida Aracena</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 14:54:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AracenaNoticias</dc:creator>
				<category><![CDATA[El cebollero ausente]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Hola mi querida Aracena! Después de leer varias veces el  párrafo del niño que se cayó a un bidón de ceniza (escrito por el señor Florencio Guerra Delgado, de Villena &#8211; Alicante) en el periódico trimestral, Aracena Noticias en el nº 49 Verano 2009, titulado ‘El Cebollero Ausente,’ he pensado en contaros algo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Hola mi querida Aracena! Después de leer varias veces el  párrafo del niño que se cayó a un bidón de ceniza (escrito por el señor Florencio Guerra Delgado, de Villena &#8211; Alicante) en el periódico trimestral, Aracena Noticias en el nº 49 Verano 2009, titulado ‘El Cebollero Ausente,’ he pensado en contaros algo de mi tierra Aracena ya que yo soy una nostálgica de todo aquello.<span id="more-574"></span></p>
<p>Sucedió un día en el que estaba mi madre en la finca de Francisco Ruiz, cerca de La Umbría. Yo iba muchas veces a los molinos. Una vez – como los niños son tan curiosos -, (yo solo tenía 6 años) se me ocurrió asomarme al brocal del pozo del molino. Cogí un palo porque veía que algo se movía en el fondo.</p>
<p>Al  parecer acertó a pasar cerca del pozo un hijo del  Señor Gregorio – el del molino de arriba -, me debió de ver caer, porque él fue el que tirando de mis pies logró sacarme y salvarme de una muerte segura, &#8211; yo me acuerdo muy bien-. Agarrándome de los pies, me zarandeó para quitarme lo más gordo del barro. La gente del molino de Ángel, me quitaron la ropa para secarla, mientras me pusieron la de una de sus hijas, me quedaba muy grande, pero eso me sirvió para que mis padres no se enterasen. Para mí fue un héroe. No pude darle las gracias y no le he vuelto a ver. Aunque han pasado muchos años sigo estando en deuda con él.</p>
<p>En esos momentos vivíamos en el cortijo Usuario, aunque luego nos fuimos a vivir a Aracena, al Punto – Cruz de Mármol, por encima de la casa de la Máquina Sierra de Manolo Bravo.</p>
<p>Ese cambio fue para mi una lotería, tenía amigas, vecinas muy buenas que no las puedo olvidar, por ejemplo; la madre de Concha (‘la chata’) y su hermano José (‘el pichi’). Bueno, que me perdonen, pero todos nos conocíamos por lo motes, como Tomás ‘por Culo’, etc…</p>
<p>A nosotros nos llamaban ‘los pepones’ porque mi madre se llamaba Pepa. ¡Bueno, y tantos y tan buenos recuerdos!</p>
<p>Mi padre José Rosa Martín de Tovar, puso una taberna. Un día llegó un muchacho que cantaba muy bien, y mi padre le dijo que me cantara la canción de ‘La niña de fuego’ y ‘Que bonita es mi niña, que bonita cuando duerme…’</p>
<p>Por culpa de alguien del pueblo – omito decir su nombre-, mi hermano se asustó de ‘ese’ hombre y cayó a la calleja Valbono, se abrió la cabeza, que casi se mata. No me acuerdo quién lo trajo a casa, pero me gustaría saber quién o quiénes fueron para darles las gracias.</p>
<p>Referente a los colegios, mis hermanos fueron a los Grupos con Don Horacio y yo a las concepcionistas. Allí hice mi Primera Comunión. ¡Qué cosa más bonita! ¡Cuántos recuerdos!</p>
<p>Me acuerdo de unas mellizas que vivían en San Pedro, que hicieron la comunión conmigo. No me olvidaré del desayuno que nos dieron, entre otras, la Madre Santa Cruz Madre Covadonga y la Madre Santa Faz, sin olvidarme del padre Don Victorino.</p>
<p>Recuerdo las excursiones al Monte Periná. Algunas tardes nos íbamos a casa de Crucita para que nos diera las bolas de las gaseosas para ir a jugar a la Gran Vía y no ir a clase de costura.</p>
<p>Una de las diabluras, fue, encender una bola picante en la ventana del baile del Casino Obrero, fue tal el alboroto que se acabó el baile. Al día siguiente toda Aracena comentaba lo que habían hecho los ‘chavales’ aunque ellos no habían sido, sino nosotras las chicas.</p>
<p>Otra de nuestras diabluras fue, que había una farola que daba la corriente. Nosotras la tocábamos y nos agarrábamos de la mano unas a otras, había una pareja de novios muy ‘pegaditos’, no se nos ocurrió otra cosa que tocar al novio, se asustó y la bofetada que le arreó la novia fue de campeonato, tanto que se rompió el amor.</p>
<p>Cuando en la feria se iba la luz, aprovechábamos para meternos en la falda todo lo que podíamos de los puestos, y salíamos corriendo por la parte de atrás de la tienda de Medina.</p>
<p>Tengo entendido que alguien hace algún tiempo preguntó a José Sastre por mi padre José Rosa, porque hacía el mejor gazpacho de por allí. Qué alegría me da que me sigan reconociendo, eso para mí es un orgullo, después de tantos años que llevo viviendo aquí en Barcelona…</p>
<p>Después del Punto, nos trasladamos a vivir a la calle López Rubio nº 10. Si bien estábamos en el Punto, mucho mejor fue el cambio. Las vecinas que más recuerdo eran; las de Clavija, las de la Penana, las del Delfino, las de Arturo Meñe, las de Mauricio el Seco, Trini la Rubia, la Prima Ramona y Tomás Almazán, casi toda Santa Lucía y parte de Aracena.</p>
<p>Gracias a Don Manuel Guerra, que Dios le de salud y fuerza para seguir haciendo tanto bien por nuestras raíces, porque si hace 50 años hubieran hecho esto, la mayoría de nosotros estaríamos ahí.</p>
<p>Doy las gracias a este equipo maravilloso ‘Aracena Noticias’ que nos alegra tanto fuera de nuestra tierra.</p>
<p>Una nostálgica y fiel admiradora de sus raíces que nunca las olvidará.</p>
<p>Un Saludo.<br />
<strong>María Martín Domingo</strong> (Barcelona)</p>
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		<title>A mi amigo Pedro</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 14:53:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AracenaNoticias</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Acabo de leer en Aracena-Noticias, un artículo sobre Pedro el del quiosco, suscrito por Manuel García Mellado, y la verdad es que también he querido hacerme eco de esa etapa inolvidable, como fue aquella época estudiantil (década de los sesenta), en la que todos acudíamos al quiosco de Pedro, en mi caso, entre otras cosas, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Acabo de leer en Aracena-Noticias, un artículo sobre Pedro el del quiosco, suscrito por Manuel García Mellado, y la verdad es que también he querido hacerme eco de esa etapa inolvidable, como fue aquella época estudiantil (década de los sesenta), en la que todos acudíamos al quiosco de Pedro, en mi caso, entre otras cosas, para comprar un cigarrillo de la marca Bisonte y un Celta corto, que por entonces se vendían sueltos, ya que comprar un paquete entero resultaba totalmente imposible para algunos jóvenes de  nuestra generación. Pero lo más llamativo de todo ello, es que aquellos cigarrillos no lo pagábamos al contado, sino que se los dejábamos fiados hasta el fin de semana, que es cuando en casa nos daban algún dinero para pasar el sábado y el domingo (un bisonte y un celta corto, costaba una peseta). Pedro, consciente de todo ello, te transmitía una confianza tal, que en ningún momento te sentías retraído al solicitarle aquellos cigarrillos pendientes de pago y ni que decir tiene que nos sabían a gloria.<span id="more-572"></span></p>
<p>También nos parecía muy interesante, el coleccionar los álbumes de fútbol. Tanto el álbum como los cromos de los jugadores de los distintos equipos lo comprábamos en el quiosco de Pedro. Yo por entonces era del Atlético de Bilbao, con aquella alineación de: Carmelo, Orue, Garay, Canito, Mauri, Mauregui, Arteche, Merodio, Uribe y Gainza; que me la llegué a aprender cuando los coleccionaba. Siempre había algún jugador que costaba mucho conseguirlo. Yo siempre tenía la sensación de que Pedro, tenía en el quiosco de todo: novelas, tebeos, revistas, cigarrillos, chucherías…Todo perfectamente colocado y ordenado. A veces me preguntaba cómo en poco espacio, se podía meter tanto.</p>
<p>Al entrar al Paseo, que yo lo hacía casi siempre por la zona próxima al Bar el Kiri (en donde se sellaban las quinielas de fútbol), mi primera visita era al quiosco de Pedro. Era el punto de encuentro tanto con Pedro, como con los que allí acudíamos. Podían ser Manolo el ‘Chiquitín’, Parente, Venancio, José María Viera, que casualmente fumaba la marca Goya, como premonición a lo que ha llegado a ser en el mundo de la pintura, ni más ni menos que un prestigioso y reconocido pintor a nivel nacional. También podían encontrarse, Carrión, Mazantine, Arrebola, los hermanos Tejas, Mayoral y un sinfín de amigos que se haría muy extenso en relacionar. Igualmente era muy asiduo Paco, algo mayor que yo, que trabajaba en la zapatería de Mariano y posteriormente ingresó en la Guardia Civil, en la misma promoción que mi hermano Julián. </p>
<p>Lo que más agradecías era lo íntimo y familiar que todo aquello resultaba. Todavía en el día de hoy, aquellos momentos, lo sigo recordando con enorme cariño. De cualquier tema que se tocase, siempre valorábamos el criterio y el parecer de Pedro. Era y seguirá siéndolo, un hombre sencillo y entrañable, correctísimo en sus modos y prudente en sus consideraciones, que hacían de él una persona de las que se hacen querer.</p>
<p>Aprovechando la oportunidad que me da ARACENA-NOTICIAS, quiero enviarle desde aquí a mi amigo Pedro un fuerte y cordial abrazo, en la seguridad de que todo cuanto digo, le servirá para rememorar una bonita y entrañable etapa de nuestras vidas, que yo al menos, la guardo con muchísimo afecto y cariño y al que siempre estaré agradecido de haberlo conocido.</p>
<p><strong>Macario Bueso Martín</strong> (Madrid)</p>
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